VIAJE AL CONCURSO BVA SHOW 2010 EN AALST, BÉLGICA.


Desde hacía un año más o menos empezamos a preparar el viaje entre tres amigos (aunque la verdad es que la mayor responsabilidad del mismo la llevó en todo momento mi amigo David), al que desde aquí quiero agradecérselo.

El jueves 09 de septiembre de 2010 mi mujer Patricia y yo partimos desde Badajoz en dirección a Guillena (Sevilla), a casa de David. Llegamos sobre las 21.00 horas y allí nos reencontramos también con el otro viajero en cuestión José María Terrada (Pololo), que venía de Chiclana (Cádiz), juez de psitácidos y una gran persona. En casa de David, donde tuvimos una gran acogida, también agradecerle a la mujer de David el trato recibido hacia nosotros, cenamos y posteriormente estuvimos hablando de pájaros hasta las 02.00 de la madrugada hora más que prudente de ir a la cama. A las 05.30 horas de la mañana sonó el despertador, nos levantamos y nos dirigimos hasta el aeropuerto de Sevilla, para tomar el avión que nos llevaría a Bruselas a las 08.00 de la mañana.


Aeropuerto de Sevilla                        


El viaje se hizo corto (2 horas y 15 minutos), y lo empleamos en lo de siempre, hablar de agapornis. A las 10.30 llegamos al aeropuerto de Bruselas, allí la temperatura era bastante más fresquita que la que habíamos dejado en Sevilla. Allí en el aeropuerto alquilamos un coche para movernos por en "norte de Europa", frase muy repetida en el viaje y nos dirigimos al hotel Ibis en la ciudad de Aalst donde se celebraba el concurso.


                        


Nada más llegar al Hotel nos instalamos y rápidamente cogimos el coche y nos fuimos para Holanda a una ciudad llamada Waalwijk, a visitar a un mayorista de aves. La verdad que lo que más nos gusto del mayorista no fueron las aves que tenía sino todos los complementos, jaulas, semillas, de gran calidad, gran variedad y precio más bajo del que existe en España. Allí compramos algunos roseicollis Long feathered de gran tamaño, algunos personatas verdes y violetas y algunos fischer, pero la verdad nos fuimos un poco decepcionados, ya que después de los kilómetros que hicimos pensamos que íbamos a encontrar más cantidad y calidad de aves en el mayorista, pero eso es cuestión de suerte hay que estar en el lugar y en el momento adecuado.

Llegó la hora de comer y la verdad allí las costumbres gastronómicas son muy diferentes a las de aquí y tuvimos que conformarnos con comer en establecimientos de comida rápida (nada de cañitas y tapitas).

Desde allí nos fuimos de nuevo a Aalst y a las 19.30 los cuatro nos pusimos unos polos blancos con la bandera de España y serigrafiados con el logotipo de A.E.C.A. y nos dirigimos al lugar del concurso. La verdad es que la recepción fue un poco fría, sobre todo por parte de Dirk Van den Abeele, pero bueno, Allí también conocimos a Harry Bens, un tipo muy simpático y a Yne Peter Terpstra, un criador de agapornis roseicollis, el cual fue muy amable con nosotros y nos sirvió un poco de guía en el concurso, enseñándonos varios de sus roseicollis que concursaban, y que a mí personalmente me gustaron muchísimo. Entre todos sobresalía un agapornis roseicollis opalino lutino espectacular.


                        

                        


Antes de entrar en el concurso abrieron un local que estaba al lado para la venta de agapornis. Entramos de los primeros, yo intenté ver todos los pájaros antes de decirme por los que iba a comprar y ese fue mi error, ya que aquello parecía un mercadillo cogiendo la gente rápidamente los mejores pájaros, dándose hasta codazos, pero al final pude adquirir algunos. Se nos hizo tarde y cerraron el local del concurso por lo que a la mañana siguiente a primera hora ya estábamos allí otra vez, y vimos los pájaros más detenidamente. Me gustaron mucho, casi todos los pájaros expuestos, pero uno en concreto me llamó la atención, era el ganador absoluto del concurso, un agapornis personatus ancestral "era inmensamente grande", nunca había visto personatus de ese tamaño, le apodamos "el palomo", debido a su exagerado tamaño, ese en concreto era espectacular pero también concursaban otros ejemplares personatus de similar tamaño y calidad a éste.


                        

                        

                        

                        

                        

                        

                        

                        

                        

                        

                        


Después de ver el concurso cogimos el coche para dirigirnos a Havelte (Holanda), que se encontraba a 320 kilómetros de donde nos alojábamos, para ir a casa de un criador llamado Edwin Luten. Después de más de tres horas de viaje llegamos con bastante tiempo de antelación a nuestra cita y decidimos tomar algo en un bar de la localidad y dar un paseo por las tranquilas calles del pueblo. Me llamó mucho la atención la tranquilidad, la limpieza y el orden de aquel sitio. Las casas no tenían rejas en las ventanas, ni siquiera había persianas, las casas eran impresionantes y los jardines espectaculares. La verdad es que es un sitio que merece la pena visitar. A las 21.00 horas llegó Edwin y entramos en su casa y allí compramos varios agapornis (varias parejas de roseicollis depurados de psitacina y algunos opalinos jóvenes, personatus verdes de buena calidad, violetas DF, slaty y una pareja de lilianae reproductora. Yo personalmente me traje un pesonatus arlequín violeta muy bueno, que según nos dijo Edwin había obtenido 92 puntos en un concurso nacional). Después de la compra tocaba regresar a Aalst, partimos a las 10.00 de la noche y llegamos al hotel sobre las 02.00 de la madrugada, con un cansancio acumulado muy considerable.

A la mañana siguiente a las 08.00 ya estábamos de nuevo en marcha de camino para el aeropuerto de Bruselas, ya que nuestro avión salía a las 11.15 de la mañana. Fue en el aeropuerto donde pasamos el único mal rato del viaje, ya que al facturar los equipajes con la empresa vueling, tuvimos un problema con los trasportines y hubo algún momento en el cual pensamos que los pájaros los teníamos que quedar allí, pero al final todo salió bien y pudimos facturar tranquilamente y coger nuestro avión de regreso a casa.

A las 14.45 de la tarde llegamos al aeropuerto de Sevilla y directamente nos fuimos a casa de David para sacar a los animales de los trasportines, pero a Pololo y a mi todavía nos quedaban unos cuantos de kilómetros de regreso a nuestra casas.


                        


Conclusiones del viaje:

En relación con los agapornis, decir que la verdad vi aves espectaculares (como el citado "Palomo" el personatus ancestral, y algunos más), pero también y después de hablarlo entre los tres llegamos a la conclusión de que nosotros (me refiero a los criadores españoles) tenemos también pájaros de gran calidad y que algunos de ellos pueden competir en igualdad de posibilidades con pájaros belgas y holandeses. Hacer sobre todo un pequeño inciso en los roseicollis depurados de psitacina, los cuales nos dedicamos a criar más a fondo David y yo, que pudimos ver en el concurso (eran muy buenos ejemplares), pero a los que modestamente los nuestros no les deben de tener ninguna envidia.

En relación a la experiencia vivida, ha sido muy satisfactoria desde el plano personal, ya que aunque las personas que fuimos mantenemos una relación cercana, pero casi siempre es mediante teléfono o por e-mail, y no es lo mismo que tratarse de modo personal y aunque ha sido una experiencia muy corta (dos días), han servido para conocernos mejor y lo hemos pasado realmente bien que es lo importante, viviendo una experiencia bonita y compartiendo una afición entre amigos que es de lo que realmente se trata.

Y para finalizar, la sorpresa más grata que me he llevado, ha sido con mi mujer, que aunque ya sé que no le gusta mucho este mundo de los agapornis, me ha acompañado en el viaje y ha disfrutado de él tanto como nosotros. Un saludo a todos.


 

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